Cobros por equipaje ya ‘mueven la aguja’

Los cargos que aplican las aerolíneas por “extras” de equipaje incentivan sus ingresos, aunque los pasajeros no están contentos

La práctica de no cobrar el equipaje en los boletos más económicos, obliga a los viajeros de avión a desembolsar de $40 a $80 dólares extras para documentar cada maleta que documenten. 
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Escrito en DISTRITO ABC el

Las aerolíneas se han visto obligadas a aplicar grandes transformaciones para mantener la rentabilidad y cumplir con mercados y regulaciones cada vez más exigentes.

Los ataques a las Torres Gemelas en 2001 les asestaron un golpe histórico, pues aquel negro incidente derivó en la suspensión masiva de vuelos y en una caída de pasajeros ante el miedo de subirse a un avión.

Después de los actos terroristas de Nueva York, los aeropuertos mundiales y especial los de Estados Unidos, impusieron fuertes regulaciones de seguridad, las cuales hicieron más tortuosos y tardados los viajes aéreos, causando al final un profundo daño a las finanzas de las aerolíneas.

Más recientemente, la pandemia del COVID-19 volvió a sacudir a esta importante industria, debido a las fuertes restricciones de movilidad y, de nueva cuenta, al temor de los viajeros de subirse a un avión, ahora por el temor a contagiarse.

Por si fuera poco, la actual escalada de precios que se vive tanto en Estados Unidos como en México, ha encarecido los vuelos y dificultado el acceso a este servicio para empresas y usuarios individuales.

Ante ello, las aerolíneas han generalizado prácticas que, en apariencia ayudan a economizar los gastos de vuelo, pero que en realidad acaban incentivando los deteriorados ingresos de esta industria.

 Boletos no tan económicos 

La práctica de no cobrar el equipaje en los boletos más económicos, obliga a los viajeros de avión a desembolsar de $40 a $80 dólares extras para documentar cada maleta que documenten. 

Este gasto extra se suma al mayor costo de los boletos, que según la firma de consultoría especializada en el sector IdeaWorks ha sido este año de hasta 50% respecto del 2021.

Además, dice, los ingresos provenientes por cobros “extras” de equipaje también han ido en aumento, y en especial durante la reciente pandemia.

Mientras en 2019, el concepto equivalía al 3.7% de las ventas de las aerolíneas, para el 2020 ya representaba el 3.9% y el año pasado llegó hasta el 4.6%, tendencia que se ha mantenido durante el presente año.

Pero las aerolíneas aplican estos cobros no sólo en los equipajes documentados, sino incluso a los que el pasajero puede llevar consigo en cabina, donde los espacios de por sí son cada vez más restrictivos.

 El problema ya escaló 
 

Esta situación ya cobró tintes legales en Estados Unidos, donde algunos clientes consideran injustos los cobros adicionales por equipaje.

En febrero del año pasado, cinco pasajeros de American Airlines presentaron una demanda colectiva (class action) contra la aerolínea acusándola de cobros injustificados por sus equipajes.

Los clientes argumentan que el cargo aplicado fue ilegal pues ya estaba incluido en el boleto original.

La aerolínea estadounidense ya aceptó pagar $7.5 millones de dólares en daños y reembolsos a los afectados, lo que al concretarse sentaría un precedente para el sector en el controvertido tema de los cobros “extras” por equipaje.

El supuesto que sostiene la demanda es que el equipaje no es opcional, sino un elemento indispensable de cualquier viajero, por lo que un cobro separado del boleto no está justificado.

 La incapacidad del sector 
Otro problema que enfrentan las aerolíneas relativo al equipaje es la falta de capacidad para movilizarlo y transportarlo.

Durante las pasada vacaciones de verano, la primera temporada alta en forma tras la pandemia, circularon por las redes imágenes de miles de maletas varadas en aeropuertos de Europa, principalmente en ciudades como Londres y Frankfurt.

El fenómeno, según analistas del sector, se debió a que las aerolíneas no estaban preparadas para una demanda tan alta después del letargo operativo que habían vivido durante los dos años previos, producto del COVID-19.

Todo esto produjo miles de quejas contra algunas empresas, que no pudieron entregar a tiempo las maletas o que acabaron extraviándolas.

Una consecuencia ominosa de esta crisis fue el vuelo de un avión Airbus A330-200 que la aerolínea estadounidense Delta tuvo que fletar en julio de Londres a Detroit sólo para transportar más de 1,000 piezas de equipaje varado.

Aunque la situación se ha venido estabilizando, todavía no está del todo corregida, advierten los especialistas.