Panorámicos: un mal a la vista

El exceso de anuncios panorámicos impacta el paisaje urbano regio, afecta la vialidad y también contamina visualmente, aseguran especialistas

Tiene NL exceso de panorámicos. Ilustración: Io Molina @lio.ilustración
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Escrito en DISTRITO ABC el

“La publicidad exterior está por todos lados, totalmente desordenada, desarticulada y además, en constante crecimiento”, afirma la exdiputada, Ivonne Bustos, quien en marzo de 2020, cuando aún ocupaba una curul en el congreso estatal, presentó una iniciativa para reglamentar ese sector en Nuevo León.


La propuesta no progresó, pero Bustos aún está convencida de que la publicidad exterior excesiva es un problema de contaminación visual.

El crecimiento explosivo que durante los últimos años han tenido especialmente los anuncios panorámicos en Monterrey y su zona metropolitana es responsabilidad de los municipios, asegura la exdiputada al referir que éstos han sido incapaces  de frenar la anarquía en el sector.

“Hay una total desorganización para la contención de los permisos, que además de que son excesivos, porque hay una sobreoferta, vemos que se están dando sin ninguna consideración de impacto ambiental”, expresa.

Ante la falta de una regulación estatal, dice, algunas administraciones expiden permisos por largos periodos e incluso cuando intentan tomar el control de los permisos, las empresas se amparan y lo impiden.

Jorge Carlos Negrete, presidente de la Fundación por el Rescate y Recuperación del Paisaje Urbano (FRRPU), opina que la contaminación visual evidencia una invasión del espacio público que impide observar el paisaje urbano.

 “Es la invasión de elementos publicitarios colocados de una manera desordenada y caótica, como lo vemos en Monterrey”, expresa.

Sin embargo, el profesor de la Universidad de Monterrey Jorge Galván, asegura que si bien el impacto de la publicidad exterior es variable, su aprovechamiento  “es válido”.

El problema se genera, advierte, cuando su uso es excesivo y "esos anuncios panorámicos empiezan a bloquear vistas".

 Un ‘desgaste mental’ 

Al ya complicado estilo de vida regio, impactado por problemas de contaminación del aire y un fuerte tráfico vehicular, se suma la saturación de anuncios exteriores, lo que de acuerdo al catedrático de la UDEM “resulta cansado”.

“Estar recibiendo constantemente estímulos de información y mucha de la publicidad panorámica nos brinda estímulos que generan un desgaste mental y visual para los usuarios, tanto vehiculares como peatonales”, expresa.

De ahí la necesidad de que exista un control de la cantidad y porcentaje de espacios de publicidad y transmisión de mensajes urbanos, plantea.

Los municipios metropolitanos tienen reglamentos claros, que establecen dimensiones y los espacios que debe haber, por ejemplo, entre un anuncio y otro, pero la realidad dista mucho de lo que dice el papel.

Una muestra clara se puede ver en avenidas como Constitución y Morones Prieto, que a pesar de que tanto  los reglamentos de Monterrey como Guadalupe especifican que debe haber una separación de 60 metros lineales, ésta generalmente no se respeta.

La saturación también se aprecia en los límites entre Monterrey y San Pedro, en la zona de la Diana Cazadora. 

El académico de la UDEM recomienda procurar que los anuncios resulten “agradables” y con un mensaje no tan agresivo o intenso.

Debe haber, dice, “un control sobre la cantidad de anuncios y cómo se presentan”, de la misma forma en que ocurre con la publicidad que hay en los medios electrónicos como radio  y televisión.

Además de los tamaños, dice, se deben regular los colores, tipo de información e imágenes, como una forma de hacerlos más amigables con su entorno.