DISTRITO M

Sequía en Nuevo León

Raúl Gracia, exsenador panista
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En febrero del año en curso se dio a conocer en distintos medios de comunicación el bajo nivel de agua que se almacena en la presa Cerro Prieto. El agua que acumula el embalse se aprovecha en gran medida para el abastecimiento de la zona metropolitana de Monterrey.

Las alarmas se encendieron por el bajo nivel de agua pero también por la poca cantidad de lluvia que a lo largo del año se ha captado.

Si bien es cierto que en años anteriores el nivel de agua en la presa Cerro Prieto fue disminuyendo, nunca se llegó al nivel que hoy se muestra.

El gobernador del estado solicitó el apoyo de los ciudadanos para no desperdiciar el agua y tratar de realizar sus actividades con la menor cantidad de líquido posible.

Es importante reflexionar sobre el impacto que genera la escasez del vital recurso en la presa, cuáles son las consecuencias que acarrea para la población el tener menor cantidad de agua en el embalse, y las posibles soluciones a la escasez de agua.

La presa Cerro Prieto se inauguró en 1984, se encuentra a 20 km al noreste del Municipio de Linares y a unos 135 Km. de Monterrey y, de acuerdo al Plan Hídrico Nuevo León 2050, tiene una capacidad de 249 hectómetros cúbicos (millones de metros cúbicos, hm3), aunque a su nivel máximo puede almacenar 300 hm3. 

Esta presa se ubica en la cuenca del río San Fernando, por lo que realiza un trasvase a la cuenca del río San Juan. A finales del siglo pasado, el agua que almacena la presa comenzó a tener una relevancia mucho mayor por el trasvase de cuenca y el volumen de agua que se le otorga al estado de Tamaulipas, escenario conocido como “la guerra del agua”.

Sin embargo, el convenio que estipula cuál es el volumen de agua que se le otorga a Tamaulipas ha seguido vigente y no se ha modificado.

El agua que almacena Cerro Prieto tiene un valor importante ya que es una de las principales fuentes de suministro para los habitantes de la zona metropolitana. Durante agosto, ya entrada la temporada de lluvias el porcentaje de llenado en la presa fue de 16%, el nivel más bajo en toda su historia.
 
Para llegar a este escenario se conjugaron diversos factores, entre ellos el cambio climático que ha generado modificaciones en la cantidad de lluvia y el volumen de agua que recibe la entidad año con año.

A ello se suma la creciente demanda del vital recurso para uso doméstico producto del progresivo número de población que llegó a vivir en la zona metropolitana; la ubicación geográfica de la entidad y una mala gestión del agua. 

No se pensaba llegar a un escenario de estas características de manera tan rápida. 

En el Plan Hídrico Nuevo León 2050 se señalan ciertas alternativas para cubrir la brecha entre la necesidad de agua y la cantidad disponible, considerando que el abastecimiento al área metropolitana de Monterrey se realiza a través de la explotación de fuentes tanto superficiales como subterráneas que obedecen a distintas dinámicas naturales.

Una alternativa es el aumento en las tarifas domésticas. Considerando las características de cada sector de la población, en esta alternativa debe considerarse cómo y de qué manera se hacen del recurso las personas.

Otra opción es incrementar la capacidad de tratamiento de aguas residuales, aumentando la expansión de la infraestructura actual. 

Un aspecto relevante se centra en la infraestructura instalada para la distribución del agua y la modernización de los equipos. 

Sin embargo, el cambio más importante se centra en el comportamiento de las personas y la responsabilidad que deben asumir ante el escenario que se prevé se presente en los años venideros.


La escasez del recurso podría ser mayor si no se toman medidas lo antes posible. 

El autor es ex diputado Federal y es líder panista de Nuevo León.