DISTRITO M

Volver a empezar

Luis Gerardo Treviño, abogado y activista
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A partir de este día último de septiembre tendremos la instalación o toma de protesta de los nuevos alcaldes de los 51 municipios de Nuevo León, oportunidad de volver a empezar o como luego se dice ‘begin the begin’.


Para los ciudadanos que conservamos la fe y la esperanza deseamos que estos nuevos nos salgan buenos y mejores que los otros. A propósito, me acordé de un chiste que contaba Don Jesús González Leal conocido en el medio artístico como el Chis Chas, de aquel marido borracho y mujeriego que llegando a su casa, bien pasado de juerga le decía a su mujer: vieja estás salada, este hombre nuevo, te salió igual de borracho que el otro. ¡Pum!


Pero volvemos a lo serio, se trata de tener una nueva oportunidad de hacer bien las cosas, que quede claro ese momento donde dicen “Prometo guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanan….”  Guardar es respetar, pero luego la guardan tan bien que se les olvida consultarla. 


Quiere decir que cumplirán con la Constitución y las leyes generales. Para los alcaldes están muy bien delimitadas sus funciones y su nivel de competencia de manera que la invitación es a volver a los básicos, realizar solo lo que está establecido en la ley y no andar inventando otras actividades. 


Es importante tomar en cuenta que los presupuestos estarán muy cortos de dinero, que la Federación ha suprimido conceptos de los apoyos en temas como de seguridad y que no existen ya fondos específicos para atender contingencias de fenómenos meteorológicos conocidos como Fonden. 


Ahora los señores presidentes municipales tendrán que pensar más en optimizar los recursos, que significa hacer mejor el gasto o más con menos dinero. 


La reorganización de funciones es elemental, el cuidado de las cosas, los mantenimientos de equipos y sobre todo eliminar esos porcentajes de costos extras que regularmente han venido ocurriendo en las compras municipales, ya sea con el pretexto del plazo de pago y otras excusas que lo único que provocan es el encarecimiento de las adquisiciones municipales.


El gran reto es hacer más con menos dinero, quizá también con menos gente y estoy seguro que será más complicado recaudar pues una parte importante de la población que paga esos impuestos municipales, andarán batallando con los efectos de la pandemia y su crisis económica; de ahí que aquel que piense que se mantendrá el ingreso de recursos propios está viviendo en el error y no está conectado con la realidad.


El tema de la corrupción debe dejar de ser un discurso y volverse una forma de trabajar. Lo anhelado es que impere la gente íntegra, cabal, honesta que no disponga para sí mismo de los recursos del erario público, que siempre se busque aplicarlos de la mejor manera, consiguiendo los mejores precios contra el pago inmediato, en fin hay prácticas sencillas, pero que por diversas razones no se aplican entre ellas cuando el no hacer las cosas bien y a tiempo les resulta un beneficio o ventaja a los autores de las tardanzas, fomentar la integridad como un valor destacable en el quehacer municipal.


Los ciudadanos queremos municipios donde se practique la integridad, que se pueda confiar, que su transparencia evite tener que andarles pidiendo cuentas o dudando de su desempeño, ser transparentes y hacer públicos los informes hacen confianza y ésta ha sido muy escasa para muchos de los que han gobernado. ¿Se atreven a ser diferentes?


Ya basta de multas y moches, que ha sido la forma en que muchos han llevado a cabo su trabajo recaudador a la caja y a la bolsa de funcionarios. En prácticamente todas las acciones municipales de permisos, infracciones o sanciones están presentes estas malas prácticas que deseamos corregir.

El autor es abogado con diplomados en Seguridad Nacional, Derecho Sancionador y Anticorrupción; es presidente de Fortaleza Ciudadana, luisgerardotrevinogarcia@gmail.com