¿Llantas usadas?... ¡cuidado!

Agencias
30 de Agosto 2019, 06:44 horas.
¿Llantas usadas?... ¡cuidado!

Foto: Especial

Comprar neumáticos de medio uso no es una práctica recomendada, sobre todo en entidades como Nuevo León donde las temperaturas son extremas

Monterrey.-  La edad media del parque automovilístico en México ha aumentado y, malamente, la compra de neumáticos usados o de segunda mano se han convertido en una práctica común.

En cualquier momento puede ser mala idea, sobre todo en entidades como Nuevo León donde existen extremas temperaturas.

Ahora que se acerca el otoño (23 de septiembre), y tras muchos posibles kilómetros recorridos durante el verano, puede que sea el momento de cambiar los neumáticos del vehículo.

Expertos sugieren hacerlo si presentan algún deterioro importante o la profundidad del dibujo es inferior a los 1,6 milímetros. Si es el caso de tu automóvil, es el momento inaplazable de su sustitución.

Los neumáticos se deterioran con el paso del tiempo; su efectividad no depende sólo de su estado exterior y del nivel de presión, también hay otros factores relevantes como el deterioro del caucho.

Éste pierde sus propiedades de flexibilidad produciéndose lo que se conoce como cristalización. Los neumáticos de segunda mano tienen una procedencia desconocida y, por tanto, es complicado saber su estado de conservación.

Pueden haber sufrido golpes con bordillos que hayan afectado a su estructura interna o haber experimentado cambios climatológicos bruscos que hayan generado defectos ocultos.

En México no existe regulación que garantice la comercialización de neumáticos usados seguros y en buen estado.

La adquisición de una llanta usada no garantiza que cumpla con su función al cien por cien cuando, en caso de urgencia se necesite realizar una frenada repentina en suelo mojado o contar con el máximo agarre al pasar por una zona deslizante o una curva.

En muchas ocasiones, más tardan en instalar una llanta de medio uso en el auto, que en poncharse con el uso. Así que, si eres de las personas que se prefieren ahorrarse unos pesos para adquirir un “gallito”, recuerda aquel refrán de “lo barato sale caro”.

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