OPINIÓN

El metiche vuelve a hacer de las suyas

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Estaba el otro día observando cómo fue el regreso de Humberto Suazo a la ciudad, cuando me di cuenta que los Rayados ya aprendieron a recibir a sus figuras, refuerzos o incluso directivos en momentos de apremio.

Mucho dio de que hablar entre la gente de medios, pero también entre los aficionados presentes en el lugar, la gran cantidad de personal de seguridad que utilizó el Monterrey para preparar la llegada de “El Chupete”.

Una decena de guardias vestidos con camisetas tipo polo en color blanco, todos numerados y bien identificados, fueron los que brindaron la seguridad al jugador… ¿de quién?, se preguntará usted, pues ¡de la prensa!

Lamentablemente, aunque los reporteros que cubren la fuente siempre se ponen de acuerdo para hacer más “amigable” la llegada de cada refuerzo, no falta aquel comunicador, específicamente de una televisora local que, creyéndose la estrellita de los medios, el que todo lo puede o hasta insinuando que es “amigo” de los jugadores, se convoca solo a las llegadas de los futbolistas de fama (obvio, no van con los novatos) y hacen de su arribo un verdadero zafarrancho.

Esto ocurrió en la llegada de Florian Thauvin, pues a pesar que todos los enviados de los medios se pusieron de acuerdo para que el jugador saliera y posara para la foto, llegó un wey que se cree maestro y ni a maistro llega, que se abalanzó y echó a perder todo, buscando abrazar al jugador para pescarlo en “exclusiva”, algo que no logró, solo asustó al francés que no respondió una pregunta.

Al cabo que ese comunicador que se cree “talento”, nunca irá a un entrenamiento.

Lo mismo pasó con “El Chupete”, donde otra vez, todos los representantes de los medios, por petición del Monterrey, se pusieron en uno de los lados de la salida nacional para pescar fotos y video, peeeero no faltó el que se cree tocado por Dios, que hizo caso omiso y trató de llevarse la “exclusiva”, rompiendo todo el protocolo.

Es por este motivo que el número de elementos de seguridad que llevó el Club Monterrey está más que justificado porque, tras las preguntas que amablemente respondió el andino, llevarlo a la camioneta fue todo un caos por el metiche que nunca va a un entrenamiento y rompió el orden.

Lo que debería hacer Rayados y también Tigres, es vetar por un determinado tiempo a aquel comunicador que rompa protocolos y arme zafarranchos de este tipo por ganar una “exclusiva”, aunque se escude que esté en vivo y que así se lo mandaron sus jefes. A ver si así aprenden o se dejan de invitar a las llegadas de famosos a la ciudad.

 

Nota: La opinión de los columnistas es responsabilidad exclusiva de los mismos.