COLUMNA

Retos para este nuevo ciclo

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Escrito en OPINIÓN el

Algunos niños han ido regresando y reincorporándose a sus escuelas, la mayoría se sienten contentos, aunque los que recuerdan lo que era la vida escolar antes de la pandemia a veces también tienen melancolía. Mi hija me decía: mamá hubo un momento mientras estaba en el patio que me dieron ganas de llorar, recordaba cómo eran los recreos, todos corriendo, jugando sin miedo, podíamos abrazarnos, tomarnos de la mano, acerarnos sin temor. Me alegro de haber regresado, pero extraño mucho eso.

Pasada la emoción por un regreso que parecía nunca llegar, tenemos que seguir adaptándonos, aceptando que las cosas cambiaron y la vida que conocimos tardará aún mucho en poder ser igual. Hay mucho que los niños tienen que procesar, es importante que lo platiquen, lo exterioricen, lo dibujen, jueguen una y otra vez a eso porque es la manera en que van asimilando y aceptando lo que les sucede.

Mi otra hija al entrar a una escuela nueva me decía que se sentía un poco desesperada de no poder ver la cara de sus compañeros, no saber si estaban contentos, tristes, sólo les podía ver los ojos, pero no su expresión. Esto es algo que también este ciclo escolar será un reto tanto para los niños como para los maestros, no poder ver sus caritas, no poder ver la expresión de sus profesores, nos haremos expertos en leer los ojos.

Para los niños más pequeños tendremos que practicar esto en casa, poner cara triste, enojada, feliz, de miedo, etc. y para los pequeños con algún problema de lenguaje o retraso será muy importante que en casa vean cómo pronunciamos y movemos la boca, lengua, labios, porque aunque el uso del cubrebocas en estos momentos es esencial para prevenir riesgos y cuidar la salud impide otros procesos que será necesario ser consciente de ellos y trabajarlos en casa o asesorarse de expertos en caso de ya tener alguna situación más complicada identificada.

Tendremos que trabajar la flexibilidad y la tolerancia a la frustración, el que por lo pronto sólo sean pocas horas presenciales y tengan que seguir conectándose o ciertos días los que vayan y otros sigan en casa, el que cierren la escuela o el grupo por un caso confirmado o de sospecha, el que las cosas no sucedan al ritmo que quisiéramos.

Tendremos que trabajar en nuestros temores y angustias, porque sería más fácil meter a nuestros hijos a una burbuja de cristal y tenerlos seguros por siempre en casa para que no les pase nada”, pero el problema es que sí pasa, la sobreprotección es tan dañina como el descuido. Y tendremos que tomar decisiones, confiar, informarnos, poner todo a nuestro alcance por el bien superior de nuestros hijos, trabajar nuestras propias ansiedades tratando de no pasarlas a ellos.

Será necesaria mucha contención emocional, la ayuda de expertos en el ramo de la salud mental, de las emociones, de los duelos porque volvemos distintos después de 18 meses, desacostumbrados al contacto social y temerosos algunos, otros con inseguridades y otros más con ganas de reponer el tiempo perdido.

Nos falta lograr que el resto de las escuelas, el 83% que aún no ha abierto pueda tener la oportunidad de hacerlo y no sólo en condiciones mínimas de seguridad y de manera digna, también con todas las medidas necesarias para minimizar riesgos ante el COVID.

En este mes patrio recordemos que todos somos México y nuestra solidaridad y apoyo nos caracteriza, seamos comprensivos y empáticos, todos nos estamos adaptando.