Día de Muertos

Escrito en OPINIÓN el

En México los primeros dos días del mes de noviembre de cada año, desde épocas ancestrales, se dedican a honrar la memoria de nuestros muertos, el día primero para los niños y el día dos para las personas mayores.

Esta tradición es tan transcendental no solamente para nuestro País sino para el mundo, que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) hace 19 años, el siete de noviembre de 2003, declaró la celebración del día de muertos como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

En cada región del País se conmemora de diversas formas de acuerdo con las tradiciones que se hayan pasado de generación en generación, pero lo que no pueden faltar son los altares que se construyen, elemento fundamental que muestra el mestizaje de las religiones prehispánicas con la religión católica.

Existen altares de dos niveles que marcan el mundo de los vivos y el del inframundo, el cielo y la tierra; también los hay de tres niveles en donde el primer nivel representa el cielo, el segundo la tierra y el tercero el purgatorio; pero el altar de siete niveles, el más común, simboliza los pasos necesarios para llegar al cielo y así poder descansar en paz.

Estos altares, de acuerdo con el arraigo de cada familia, se pueden colocar en las casas; pero también en las escuelas en donde las maestras y los maestros convocan al estudiantado a seguir con esta tradición.

En espacios públicos, como es la explanada del Congreso del Estado, el Comité de Archivo y Biblioteca de la LXXVI Legislatura ha seguido con la tradición instalado el tradicional altar de muertos.

El año pasado se realizó en memoria de las personas víctimas de la pandemia del Covid19, que enlutó a muchas familias nuevoleonesas.

Este año se honrará a policías caídos en el cumplimiento de su deber, aquellas y aquellos que dieron su vida para salvaguardad la seguridad de sus conciudadanos y que fueron víctimas de la delincuencia.

Este tipo de tradiciones deben de seguirse fomentando, para que generaciones futuras no se olviden de sus orígenes, no se olviden de sus ancestros que les ayude a comprender su entorno cultural y familiar.

La ausencia de nuestros seres queridos nos puede doler, pero su recuerdo sin duda nos dará fortalecerá siempre.

Aunque en nuestro estado, Nuevo León, esta conmemoración ha ido perdiendo adeptos es necesario fomentarla entre las nuevas generaciones para arraigar la tradición del día de muertos.