La virtud comienza a ser defecto

Carlos A. García Perales
30 de Enero 2020
image

Carlos A. García Perales

Monterrey y su área metropolitana, por ser la ciudad industrial de nuestro país, por muchos años ha sido motivo de orgullo para México y para el extranjero. Esa virtud comienza a ser defecto.

Esa virtud que nos ha caracterizado comienza a ser la “piedrita en el zapato” que tiene ya muchos años molestando; la soportábamos pero ya no es tolerable. Es tiempo de detenernos y revisar muy bien ese gran orgullo, porque de lo contrario puede ser nuestra tumba, literalmente nuestra tumba.

Seria insensato nombrar la industria, que parece ser las culpable directa de la alta contaminación en Nuevo León, sin tomar en cuenta todo lo bueno que han hecho por el Estado. Podemos enumerar las cuantiosas cantidades de dinero que invierten en infraestructura, y con ello derrama económica, los empleos generados y por supuesto el Producto Interno Bruto que representan a nivel región o nación. Todo eso se oye muy bien y por supuesto se agradece ya que todos, de una manera u otra, nos vemos beneficiados por ese gran trabajo que generaciones pasadas y actuales han realizado.

¿Pero de que nos sirve ser virtuosos, grandes como Estado y trabajadores, si al final del camino esa grandeza se cubre por una nube negra la cual ensombrece nuestros cielos y los logros alcanzados? ¿De que sirve decirle a nuestros hijos que le dejamos riqueza, trabajo y crecimiento si al final no pueden ni salir al parque o a jugar en el recreo? Ya que cada vez son mas comunes las contingencias ambientales.

La contaminación parece ser un reflejo de nuestro egoísmo como sociedad, somos miopes pues no alcanzamos a ver mas allá del bienestar propio e inmediato. Existe un mundo allá afuera del que todos formamos parte y si no ponemos de nosotros, entonces ya no habrá vuelta atrás.

La contaminación es un tema de todos y la solución esta en todos. Empieza por dos grandes motores: el Industrial y el parque vehicular.

El primero, derivado de los últimos reportajes y comportamientos del ambiente, podemos decir que es el más trascendente. Industrias que han tratado de engañar a la ciudadanía diciendo que sus emisiones es simple vapor y no afectan al ambiente; que a la sombra de las autoridades han hecho lo que han querido sin que alguien les exija resultados; una sociedad que hasta el día de hoy había estado callada pero que comienza a despertar. La sociedad  debe estar representada por los Gobiernos, sin embargo los Gobiernos parecen tampoco poder con el monstruo de la contaminación, ya sea por falta de voluntad, compromiso, intención, o simplemente por intereses encontrados. Cualquiera que sea el motivo ya es tiempo que se acaben las excusas y nos pongamos a trabajar, exigiéndole a los diferentes sectores involucrados que empiecen a tomar acciones.

Industriales, pedreras, cementaras, camiones de reparto, vehículos en general, todos con cierta responsabilidad, ya es tiempo se deje de pensar que alguien más vendrá a solucionarlo, cuando si bien es cierto hay sectores mas responsables que otros, todos de alguna manera podemos poner nuestro grano de arena.

Popotes, bolsas de plástico, si bien no solucionan, concientizan, y eso es un gran paso. ¿Quién puede negar que todo comenzó por un simple popote o una bolsa del super?

Quizás eliminando todo eso no eliminemos la contaminación, pero es un recordatorio constante a la gran necesidad que tenemos como sociedad de tomar acciones mas trascendentales, por ejemplo que la industria detenga los contaminantes a nuestro cielo las 24 horas del día los 7 días de la semana.

Carlos A. García Perales

 

Comentarios