Dieta mediática

Daniela Mendoza
13 de Mayo 2021
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Daniela Mendoza

Todas las personas tenemos la referencia del plato saludable, ese que nos enseñan en la escuela para explicarnos cómo es que tener una alimentación balanceada nos ayuda a tener un cuerpo sano y fuerte.

Sabemos que necesitamos porciones equilibradas de vitaminas, proteínas, carbohidratos, azucares y grasas y la frase “eres lo qué comes”, nos hace mucho sentido.

Pero con honestidad, no todas las personas lo hacemos; muchas porque no tienen la necesidad de variar su alimentación, otras quizá porque no tienen el tiempo o la disposición para preparar sus alimentos y muchas más porque nos gusta mucho comer ciertas cosas que no nos hacen bien.

En el mejor de los casos, hay gente que ganó la lotería genética y no engorda aunque coma mucho, o hay quienes por suerte no desarrollan enfermedades asociadas como la diabetes y la hipertensión, pasando por la colitis, gastritis y un montón de desordenes asociados con el mal comer.

Hay personas que tienen los recursos, el tiempo, la voluntad, pero sobre todo el compromiso consigo mismas para estar bien y mantienen sus cuerpos sanos y libres de enfermedades.

Es difícil, pero no es imposible. Pero ante cualquiera de los escenarios antes señalados sabemos que tenemos la oportunidad de tomar una decisión, y aceptamos las consecuencias.

Lo mismo debe y puede pasar con nuestro consumo de información; mucha gente se queja de que los medios mienten, pero realmente no ve ni lee noticias, y cuando lo hace, consume exclusivamente a través de redes sociales sin revisar la calidad de lo que se lleva a la cabeza.

No comemos en cualquier puesto callejero de comida, pero estamos más que dispuestos a creer una noticia falsa si nos la compartió alguien de la familia o una amistad.

Podemos recorrer varias tiendas hasta encontrar los zapatos perfectos, pero no somos capaces de leer, ver o escuchar ningún otro medio al que siempre consumieron nuestros progenitores y ancestros.

Pagamos productos on demand de música, películas, series, apps de comida rápida y compras, pero no nos suscribimos a medios de comunicación independientes.

Podemos cazar ofertas, pero no podemos abrir más de dos o tres notas de un tema que nos interesa o localizar fuentes confiables. No todo es culpa de los medios o de la clase política que dice mentiras Con el consumo informativo necesitamos asumir la misma responsabilidad que con el consumo alimenticio.

 

Nota: La opinión de los columnistas es responsabilidad exclusiva de los mismos.

 

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