Las campeonas transformadoras

Gilberto Miranda
18 de Diciembre 2020
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Gilberto Miranda

Un gol a segundos del final. Serie de penales. Un último tiro. La arquera Tigre grita a la portera rayada: ¡escúchalos! ¡Esta es mi casa! Evocando la imagen de miles de gargantas que usualmente estarían en las tribunas, pero ese día gritaban desde casa.

Sale el tiro a media altura, la arquera se estira cuan larga es hacia su flanco derecho y desvía la trayectoria de la redonda. Cae a la tierra, que se ha transformado en territorio de la alegría: Tigres femenil es campeón.

Gesta épica en un estadio vacío, pero que rompió el récord de audiencia a nivel mundial para una transmisión por Internet de un partido femenil. En principio, es un tema deportivo, pero el surgimiento de la Liga MX Femenil y el dominio que sobre ella ejercen Tigres y Rayadas, tiene tras de sí grandes historias y tendencias de cambio social.

En principio, la ruptura del paradigma de que las mujeres (y las niñas) no podían jugar a la pelota en un esquema de alto rendimiento. Segundo, que generasen interés, pasión incluso.

El futbol profesional es un producto, y como tal, depende de cuántas miradas atrae (las regias también rompieron el récord de asistencia a un partido femenil a nivel global).

Otro paradigma es el de la inclusión: mujeres de distintas historias y diversidades (de origen, de color de piel, de orientación sexual y hasta de nacionalidad, con la reciente inclusión de mexicoamericanas) encuentran un espacio donde desarrollar su potencial y jugar el juego que aman.

Apenas van tres años de esta liga, pero las niñas de Nuevo León y de todo México han visto cómo estas "amazonas" atraen miradas, prenden televisores, ganan patrocinios y sobre todo, dan alegría con su futbol.

Esas niñas crecerán en una nueva normalidad: la de ver deportistas mujeres de alto rendimiento y comportamiento ejemplar como modelos a seguir. Y eso merece la pena celebrarlo tanto como el tercer campeonato.

 

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