La coalición federalista de Nuevo León

Javier Náñez
04 de Noviembre 2020
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Javier Náñez

Durante los últimos días, el colectivo de gobernadores autodenominado “Alianza Federalista”, compuesto exclusivamente por mandatarios ajenos al partido político en el poder, ha conquistado espacios periodísticos en los medios de comunicación y la opinión pública, al cuestionar severamente el centralismo que por años ha sido impuesto por el régimen a lo largo de los años, para el exclusivo beneficio del presidente en turno.

Desde temas como la seguridad, educación, salud, elecciones y por supuesto el tema fiscal, las reformas constitucionales de la última década, orquestadas desde la capital del país, han debilitado como nunca antes la autonomía de los estados en México.

Y aunque en lo que respecta a los gobernadores del PRI y del PAN, que hasta ahora que el presidente no es de su partido se les ocurre criticar el centralismo, pero cuando estuvieron en el poder no solo no se opusieron, sino que contribuyeron al mismo, evidenciando oportunismo e incongruencia, el caso de Nuevo León es diferente, pues su gobierno independiente desde que inició ha luchado por este tema.

La semana pasada, y con el respaldo de rectores de las universidades de Nuevo León, empresarios, sindicatos, alcaldes, diputados y partidos políticos ajenos al gobierno morenista, El Bronco dirigió un posicionamiento contundente contra el régimen centralista mexicano. Utilizando un discurso bastante explícito, el mandatario reclamó que Nuevo León le aporta mucho a la Federación para recibir solo migajas a cambio.

Y efectivamente, según reportaron medios de la localidad, entidades como Tamaulipas y Nuevo León, que recaudan 275 y 265 mil millones de pesos, respectivamente, reciben solamente 46.9 y 62.3 mil millones de pesos de vuelta, mientras que estados como Durango solo recaudan 4.7 y reciben de vuelta 24.7 mil millones. Es decir, mientras ambos estados reciben 17 y 24 centavos por cada peso que aportan, Durango recibe 5 pesos y 22 centavos, evidenciando extrema desigualdad financiera.

Aunque el presidente está haciendo lo posible por minimizar un tema de esta magnitud en aras de evitar que el mismo le impacte negativamente a su partido frente a las elecciones de 2021, pareciera que en Nuevo León su actitud ha provocado lo contrario, uniendo en su contra a fuerzas políticas, académicas, sindicales y empresariales, que antes estaban sin rumbo y desorganizadas.

Cuidado, pues si la alianza evoluciona unida en una coalición electoral, no habrá quién la detenga.

 

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