El daño está hecho y es irreversible

Julio César Cano
15 de Octubre 2020
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Julio César Cano

Cuando el Gobierno de Nuevo León por fin se animó a meter mano y presión por los altos niveles de contaminación generados por la Refinería de Pemex, en Cadereyta Jiménez, surgió una leve esperanza de que esa grave problemática se pudiese frenar.

Cuando se interpusieron demandas ante autoridades estatales y federales, esa esperanza creció y parecía que la cosa iba e serio, y el discurso de la Secretaría de Desarrollo Sustentable así lo avalaba.

Pero, sí, como en todo surgió un ‘’pero’’ y en este caso fue la terquedad del Presidente López Obrador que, en su última visita a Nuevo León hace algunas semanas dijo tajantemente que la planta se queda donde está… ni se cierra, ni se reubica, aunque prometió inyectarle una cantidad importante de recursos para modernizarla y reducir drásticamente los contaminantes.

A partir de ahí surgieron más anuncios, como el plan de invertir 15 mil 400 millones de pesos para la rehabilitación de una de las plantas de la refinería en tierras jimenenses, el pacto entre Nuevo León y Pemex para la modernización de las instalaciones, y recientemente el acuerdo para establecer en este mismo mes de octubre mesas de trabajo para analizar estos temas a profundidad.

Sin embargo, el daño ya está hecho, y es probable que gran parte del mismo sea irreversible; recordando que las demandas interpuestas por el Estado no sólo argumentaban la emisión de contaminantes que son visibles en el cielo regiomontano, también fueron por el derrame de hidrocarburos que llegaron hasta la Presa ‘’El Cuchillo’’ y que casi nadie ve, o hacen como que no ven. Esa situación hace casi imposible el tratamiento del agua para consumo humano.

¿Cuántos de esos millones se destinarán para remediarlo?

¿Cuántas sanciones se interpondrán, o esos mismos millones las evitarán?

¿Quién nos garantiza que las mesas de trabajo serán realmente efectivas?

¿Quién y cuándo nos dirá si la contaminación terminará y dejaremos de respirar tanto veneno suspendido en el ambiente?

¿Cuándo veremos una preocupación real con resultados reales a favor de nuestro medio ambiente?

Y por cierto, ¿cuándo se verán demandas y acciones similares no sólo en la refinería, sino sobre otras empresas que envenenan igual o peor el aire que respiramos?

Muchas de estas preguntas, se antojan sin respuesta.

 

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