Cristal y fentanilo

Karla Torres
21 de Julio 2021
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Karla Torres

En las calles, bares, escuelas, barrios, parques, pero sobre todo, en los centros de rehabilitación de Nuevo León estas dos drogas son el mayor dolor de cabeza; para quienes la usan y para quienes les atienden.

Estoy hablando del cristal, una metanfetamina que en las calles se conoce como “crico” y que es sumamente adictiva y del fentanilo, un mortífero opioide 50 veces más potente que la heroína.

El cristal ya lleva unos 10 años haciendo de las suyas en nuestro estado. Las clínicas de rehabilitación, grupos de AA y los anexos están repletos de jóvenes y adultos que no pueden dejar de consumir esa sustancia.

El “crico” puede llevar en sus ingredientes hasta veneno para ratas y provocar al usuario brotes psicóticos con tan solo unos meses de uso. Los efectos del cristal son euforia inmediata, más potente que la que da la cocaína y por un precio mucho menor.

Cualquier clase social tiene acceso a ella. Por otro lado, el fentanilo que desde el 2000 ha cobrado miles de vidas especialmente en Estados Unidos, comienza a abrirse camino en nuestras calles.

El fentanilo es simplemente, una sentencia de muerte. Su poderoso efecto puede provocar un paro respiratorio casi de inmediato; es la droga que la cantante estadounidense Demi Lovato consumió creyendo que era heroína la noche que casi muere de una sobredosis hace 3 años.

¿Tiene Nuevo León políticas públicas para contener o detener el consumo de estas sustancias? No. Por el momento estamos rebasados, pues no hay políticas efectivas de prevención ni de reducción de riesgos.

Tenemos muchas áreas de oportunidad que las próximas administraciones deberán tomar de inmediato y meter acción antes de que una catástrofe estilo Estados Unidos llegue aquí.

Es necesario empezar por abrir centros profesionales de tratamiento para rehabilitar a los usuarios de forma gratuita y hacer una fuerte apuesta por la prevención. Otro enorme reto que existe para las administraciones entrantes es el de regular a los cientos de centros y anexos clandestinos que solo estafan a las personas pues sus familiares no encuentran recuperación y además los maltratan.

Mucho trabajo por hacer. Esperemos que nuestros nuevos gobiernos estén listos y dispuestos a tomar el toro por los cuernos.

Nota: La opinión de los columnistas es responsabilidad exclusiva de los mismos

 

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