Las contracampañas en Nuevo León serán decisivas

Karla Torres
23 de Diciembre 2020
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Karla Torres

Cualquier persona que desee participar en el sector público, debe tener vocación de servicio. No se trata de una profesión común, trabajar en alguno de los tres poderes conlleva una gran responsabilidad: representar la voluntad general del pueblo.

Es un compromiso que muchas veces se lleva las 24 horas del día, todos los días. Quienes forman parte de nuestros gobiernos son, se supone, quienes deben garantizar nuestra integridad y progreso; además de trazar el rumbo que como sociedad vayamos a tomar.

¿En quiénes confiar para sostener tremenda encomienda? Cuando hacemos consciencia de estas verdades y volteamos a mirar nuestro panorama político es muy probable que nos provoque enojo, indignación, vergüenza o todas las anteriores.

Hace unos días el PRI anunció que su “cartelera” de aspirantes a diputaciones locales: conductores de televisión e influencers (la mayoría sin experiencia en servicio público o política). Sin duda, una oferta bastante lamentable en un momento tan delicado para Nuevo León y México, que han recibido fuertes de la pandemia.

Las figuras priistas que presumen “experiencia” como el aspirante a la alcaldía Francisco Cienfuegos, ha sido cuestionado por las cuentas que dejó en Guadalupe cuando fue presidente municipal y sus vínculos y cercanía con el ex Gobernador, Rodrigo Medina, quien dejó quebrado a Nuevo León.

Por otro lado, el PAN dio a conocer con bombo y platillo a viejos personajes como Fernando Larrazabal, quien estuvo en la mira nacional por el “negociazo” de quesos oaxaqueños cortesía de su hermano Jonás. Larrazabal, para muchos, es sinónimo de opacidad y corrupción.

¿Es este el grupo de personas que van a liderarnos hacia un mejor futuro? No por ser desconfiada, pero me parece difícil de creer. Y,¿dónde entra la ciudadanía? Es importante analizar muy bien a quiénes escogemos como representantes, investigar, leer, documentarse.

Pero sobre todo, participar. La información es poder y el poder debe convertirse en acción, la democracia no puede ser de calidad con una ciudadanía apática y desinformada.

Este 2021 no tomemos a la ligera nuestra responsabilidad, participemos y levantemos la voz. Nuestro futuro está en nuestras manos, no en las de ningún político.

 

Nota: La opinión de los columnistas es responsabilidad exclusiva de los mismos.

 

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