¿Por qué fallan los tratamientos vs. las adicciones?

Karla Torres
03 de Febrero 2021
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Karla Torres

Como casi toda política pública de salud en México, el tema de la atención y prevención a las adicciones deja mucho qué desear. Solamente el 2% del presupuesto se destina a la salud mental, cifra que ahora más que nunca resulta insuficiente debido al embate que ha tenido la pandemia en la población, especialmente en este rubro.

Como adicta en recuperación (tengo 8 años de sobriedad) sé que hay formas que desde el núcleo familiar primordialmente, se puede prevenir el desarrollo de la enfermedad o al menos concientizar y retrasar la edad de inicio.

Creo que aquí está la oportunidad para atender este problema que impacta en muchas esferas del tejido social: violencia, violencia de género, pobreza, improductividad, desempleo, entre muchas otras.

Pero, ¿por qué los esfuerzos del gobierno y las instituciones, incluso centros de tratamiento han fallado terriblemente en el tratamiento de la enfermedad?

Por un lado, las políticas de prevención son precarias en parte por el escaso presupuesto. Otro factor importante es el poco personal médico especialista en el tema.Hay una ignorancia generalizada y cuasi medieval en el tema.

En estos años me he dado cuenta de que la percepción de gente como nosotros es que somos unos viciosos sin falta de voluntad. Esto es falso.

¿Dirían eso de alguien que padece diabetes? Yo no soy médico, pero sí soy una estudiosa del tema, en estos años he investigado mucho al respecto con profesionales de verdad en la materia como el Dr. Francisco Cantú, psiquiatra que dirige la Clínica Cantú donde recibí mi tratamiento primario hace más de 8 años y luego en los grupos de AA y con mi psicóloga, una profesionista realmente experta en el tema.

En este tiempo he aprendido lo siguiente: 1. La enfermedad es padecida por al menos el 10% de la población y solo 1 de 100 personas que reciben algún tipo de tratamiento, son exitosas en el período de 1 año. 2.

La enfermedad física consiste de una aflicción de poca tolerancia emocional y el síntoma de compulsión al alcohol o drogas. Ambas son hereditarias lo que implica que son de por vida, es decir, no hay una cura, solo existe el control. 3.

Las familias y la sociedad centran toda su atención en el acto de utilizar sustancias. Mientras lo sigan viendo como un problema de conducta y no una enfermedad seguirán teniendo un grado de dificultad, en su trato, muy alto. 4.

Para que alguien con la enfermedad se mantenga sobrio exitosamente debe querer el tratamiento y debe de tener a su alrededor un equipo multidisciplinario.

Es frustrante y hasta discriminatorio que no exista interés del sector público y del médico, al menos en México, para idear política pública y mejores tratamientos para un sector tan grande de la población. ¿Qué proyecto político nos va a ofrecer alternativas para este tema?

 

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