El egoísmo que no se cura

Mauro Guerra
15 de Febrero 2021
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Mauro Guerra

Después de un pésimo manejo de la pandemia en el país, y un irresponsable manejo de su propia salud, el presidente acaba de “curarse” de covid.

A diferencia de miles de mexicanos, tuvo acceso a cocteles de antivirales y antiinflamatorios, muchos de ellos experimentales, que le permitieron sortear la enfermedad sin complicaciones.

Lo mismo pasó con su ídolo Donald Trump, tuvo tratamientos preferenciales que no tuvieron los ciudadanos que abandonados al sistema de salud pública no resistieron la enfermedad. López, siguiendo el ejemplo de Trump, ni usó ni usará cubrebocas.

Una conducta irresponsable consigo mismo y con quienes lo rodean, basada en el egoísmo y el narcisismo. Lamentablemente ha demostrado que esta enfermedad, a estas alturas del partido, ya no tiene cura.

La mitomanía, el narcisismo y la soberbia del presidente parecen ya intrínsecos a su persona. Inseparables de su forma de ser. México, con cierto grado de debilidad institucional, es vulnerable a colapsar ante líderes con estas características, que ven primero por su imagen que por el país y piensan en las elecciones en vez de en las próximas generaciones.

Esto daña a las instituciones y polariza al país, entre quienes desean estabilidad y crecimiento económico, y los que les gusta escuchar el canto de las sirenas, creyendo en que el mesías resolverá todos sus problemas.

El ahora Mesías, desea llevar sus tentáculos a NL. Infectar de sus políticas retrógradas y despilfarradoras a un Estado que está fundado en el trabajo duro, el ahorro y la inversión.

Eso es algo que los que creemos en los valores tradicionales de esta tierra no podemos permitir. No podemos permitirnos el lujo de perder nuestra identidad y nuestras raíces, para vernos amalgamados con el centralismo de este país.

El presidente ha tratado de dividir al país, entre los neoliberales que son los villanos de la película, y el pueblo bueno, que son los ciudadanos de escasos recursos.

Bajo esta premisa ha logrado construir una base electoral sólida que le ha permitido tener los votos para implementar políticas públicas que destruyen los avances que en materia institucional había avanzado este país. Hoy tenemos un país con uno de los peores manejos de la pandemia en todo el mundo.

Con cientos de miles de mexicanos fallecidos, millones de trabajadores que perdieron su fuente de ingresos o no han podido encontrar un trabajo.

El covid no es la culpable de todo. Claro que es el iniciador, pero el fracaso del gobierno es la llama que aviva el fuego destructivo.

Las libertades en México tienen hoy sus amenazas más grandes desde los gobiernos de López Portillo y Luis Echeverría. Gobiernos centralistas y populistas que causaron un retroceso enorme y cuyos platos rotos se pagaron por varias décadas. Hoy estamos a tiempo de detener el avance del populismo y del centralismo.

Tomemos cartas en el asunto y recuperemos nuestras libertades. Pero sobre todo, no perdamos la esencia de NL.

Nota: La opinión de los columnistas es responsabilidad exclusiva de los mismos.

 

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