La Salud es lo primero

Mauro Guerra
26 de Abril 2021
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Mauro Guerra

Ahora que la pandemia nos ha recordado la importancia de la salud, merece la pena revisar a fondo la situación en nuestro país. La mayoría de los mexicanos hemos perdido a un ser querido debido al COVID-19, lo que nos golpea en la cara con la realidad de nuestro sistema de salud, sobre todo las deficiencias de la salud pública.

A escala de los estándares internacionales, en México gastamos (o invertimos) muy poco en salud. En este país destinamos un 6% del PIB, mientras que en promedio los países comparables con nosotros en Latinoamérica gastan un 9%.

Ya ni se diga con el gasto que se realiza en Europa, que ronda el 12% o Estados Unidos que gasta el 18% de su PIB en salud. Y como el dato lo sacamos como porcentaje de su PIB, ya estamos descontando el tamaño de cada economía. Es decir, no es que los europeos gasten más porque tengan más dinero. Las cifras que les comparto ya están en proporción al tamaño de la economía.

Es decir, como porcentaje del PIB. Por eso nuestro sistema de salud, en principio, no mejora. Porque no le destinamos recursos suficientes. Una de las cosas que mejor funcionaba en el sistema de salud mexicano era el Seguro Popular, creado por un gobierno panista.

Sin embargo, la mancha destructora de morena llegó para echarlo abajo por el solo hecho de haber sido instaurado por otro partido. Una consideración política que le quitó a millones de mexicanos la protección contra enfermedades, desde sencillas hasta catastróficas.

Lo que es un hecho es que hoy el gobierno es un desastre en materia de salud. Y no solo un desastre a secas. Es uno de los peores países en manejar la pandemia. Han muestro más mexicanos que de ninguna otra nacionalidad en países comparables con nosotros a causa del covid.

La economía ha sufrido como ninguna otra. Y no se ve alguna estrategia en el corto plazo para corregirlo. La pésima estrategia de compras consolidadas de medicamentos ha causado escasez a niveles históricos. Como nunca antes han escaseado los medicamentos en los hospitales y centros de salud públicos.

Un caso terrible que hemos visto es que nuestros niños con cáncer no han contado con medicamento no por días, sino por meses. Y aunque López Obrador asegura que esto reducirá la corrupción (está por verse), lo cierto es que nuestros enfermos no tienen medicamentos. En la columna de la quincena pasada hablábamos de lo retrasados que vamos con la vacunación. Que somos de los países con menos dosis aplicadas como porcentaje de nuestra población. Israel ya vacunó al 100% de su población. Estados Unidos al 30% de sus habitantes. Y para quienes dicen que no podemos compararnos con el primer mundo, en Latinoamérica, Chile ya vacunó al 32% de su población. En México no llegamos ni al 3%.

Si nuestro sistema de salud ya era débil, con la llegada de la 4T no han hecho otra cosa que empeorar la situación. La desaparición del seguro popular, la escasez de medicinas porque el gobierno no compra, el peor manejo de la pandemia a nivel mundial según los indicadores que ya mencionamos.

Por eso, es urgente que cambiemos el rumbo. Los venezolanos no lo hicieron a tiempo. Los mexicanos sí lo haremos.

 

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