El diablo no duerme en las redes sociales

Obed Campos
11 de Mayo 2021
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Obed Campos

El diablo no duerme ni pega el ojo, dice una voz popular y antigua, y habría que agregarle en este incipiente Siglo XXI tan destartalado que nos mal acomodó a vivir, que así como en la edad media se pensaba que el maligno vivía en los bosques umbríos, ahora se mudó y habita en la oscuridad que brinda la Internet a los inocentes.

Peor aún: el “príncipe de las tinieblas” no necesita granjas de bots, ni nóminas abultadas de gente a su servicio en la red de redes, porque casi todos sus siervos, por ingenuos, le prestan gratis el servicio.

Menos necesita asesores de imagen o de relaciones públicas, porque para eso se pinta solo y les puede dar el veinte y las malas a dos que tres políticos que se creen muy salsas…

Ayer la Fiscalía Especializada Antisecuestros de Nuevo León reveló la detención de un joven de 20 años, oriundo del municipio de Zuazua, Nuevo León, quien sedujo a una menor de edad de 13 años, avecindada en Toluca, en el Estado de México.

La menor, casi una niña, presuntamente fue convencida por el ahora detenido para que escapara de su casa y se fuera a vivir con él.

Elementos de la Fiscalía de Nuevo León, por fortuna, siguieron la huella electrónica del caso y dieron con la menor, el día 3 de mayo en el interior de un domicilio ubicado en la calle Barón de Fuentes, de la Colonia Real de Palmas, en el mencionado municipio de Zuazua, Nuevo León.

La menor fue rescatada y entregada a sus padres, mientras que el ahora detenido enfrenta cargos por los delitos de privación de la libertad, estupro, corrupción de menores y pornografía infantil.

E lacónico parte policíaco señala que el ahora investigado conoció y estableció contacto con la víctima por medio de una red social, y que, con engaños, logró que saliera de su domicilio en el municipio de Toluca, y viajara a encontrarse con él en Monterrey.

Los padres de la menor, al percatarse de su desaparición, denunciaron el posible secuestro de su hija y en lo que elementos operativos de la Fiscalía Especializada Antisecuestros resolvían el caso, los progenitores recibieron varias llamadas de extorción, las cuales los investigadores aclararon que no tenían relación con el ahora detenido, “y se originaron con motivo de las publicaciones en redes sociales efectuadas por la familia para obtener información del paradero de la menor”.

Y aquí no se trata de maldecir del todo a las redes sociales, que, bien usadas, son formidables herramientas de comunicación. Más bien de lo que se trata es de hacer un llamado a los padres de familia, hastiados por el encierro de la epidemia, a vigilar de cerca lo que hacen sus hijos, quienes sobra decir, que son víctimas fáciles de los depredadores.

Ni las tabletas, ni las computadoras, ni los celulares son buenas nanas, y menos pilmamas.

Nota: La opinión de los columnistas es responsabilidad exclusiva de los mismos.

 

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