Tiene Carretera Nacional 40 kilómetros de peligro

Bernardo Pérez Lince
Viernes 14 de mayo de 2021

Monterrey.-  Surgida en los años 20 como parte de un proyecto para conectar la Ciudad de México con la frontera de Estados Unidos, la Carretera Nacional es hoy una de las arterias más importantes de Nuevo León... y también de las más peligrosas.

Su doble función como vía interestatal y de tránsito local la ha convertido en escenario constante de percances viales, muchos de ellos fatales.

Según datos del Observatorio Ciudadano de Seguridad Vial, este tramo concentra el 12% de los fallecimientos por accidentes de tránsito de todo el estado.

Aunque la carretera llega hasta Ciudad Victoria y tiene una longitud de 142.8 kilómetros, el problema se concentra en el tramo que va de la zona de Satélite, al sur de Monterrey, hasta los límites entre los municipios de Santiago y Allende, es decir, a lo largo de 40 kilómetros.

"En este tramo durante el 2019 se registraron 31 fallecimientos", refiere Jorge Cantú, asesor del Observatorio Vial. Las estadísticas del 2020 serán publicadas a finales de mayo. Y en Carretera Nacional, dos de las zonas más problemáticas son la que conecta Eugenio Garza Sada con la vía federal, a la altura de La Estanzuela, y la parte que cruza junto a la Presa La Boca.

Trágica dualidad

Según el especialista en políticas públicas urbanas Moisés López, el problema de fondo de la Carretera Nacional es que en un mismo espacio coexisten vehículos que realizan trayectos largos y van a alta velocidad, con otros que sólo necesitan entrar y salir a las propiedades adyacentes.

"La coexistencia de esos dos flujos la hace caótica y peligrosísima", lamenta López.
  
 

En las últimos 20 años la zona ha tenido una explosión inmobiliaria inusitada.

"A partir del 2000 se comenzaron a otorgar permisos para fraccionamientos en el Cañón del Huajuco, anteriormente solamente se podían hacer fraccionamientos campestres con lotes muy grandes", refiere el urbanista y arquitecto Juan Ignacio Barragán.

Este fenómeno es el que detonó el uso para trayectos cortos de una carretera con especificaciones de alta velocidad. Parte del problema, explican los especialistas, son los largos tramos que hay que recorrer para encontrar un retorno.

¿A quién le toca?

"Es necesario que ya se le cambie de nombre, que ya deje de ser considerada una carretera", asegura Luisa Perezbarbosa, directora de la asociación civil MovAC (Movimiento de Activación Ciudadana), sobre el conflictivo tramo del sur regio.
  
 

"Hay que atreverse a colocar semáforos, a poner cruces peatonales a nivel del piso", amplía. La solución, resume el arquitecto Juan Ignacio Barragán, "es procurar que la comunicación interna en toda la zona del Cañón del Huajuco se pueda dar sin que la gente que ahí vive se tenga que subir a la carretera".

Sin embargo, toda esta reconfiguración requiere tanto inversiones como el compromiso de autoridades de Monterrey y Santiago.

Si bien una gran parte del tramo está bajo jurisdicción de la federal Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), al estar rodeado de zonas urbanas, el tema le corresponde a los municipios.

En tanto, la directora de MovAC opina que la injerencia federal "no debería ser una limitante para la autoridad municipal" e incluso estatal.

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Y todo este desafío técnico y de niveles de gobierno hay que sumarle el de la cultura, que ha brindado a los regios tener la ciudad más conflictiva del país en percances automovilísticos.

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